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CONVOCATORIA A AUDIENCIAS PÚBLICAS

21 DE NOVIEMBRE 2018 - 11.00 Hs.  (+ Info)

Feminismo y carnaval – Escribe Laura Gonzalez Velasco*

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Este febrero llegó a mi barrio, al corso de Liniers, llegó el feminismo popular con la actuación de La Redoblona, murga feminista de Almagro con varones y mujeres, o personas de sexualidades disidentes, llevando su humanidad vestida con falda de tul para que nadie sea menos por cómo se viste o se

 

 identifica, afirma Laura González Velasco quien escribe una muy interesante nota denominada Feminismo y carnaval. El carnaval es la segunda vida del pueblo, basada en el principio de la risa. Es su vida festiva.” dice Mijail Bajtin en su estudio de la cultura popular en la edad media y renacentista, y de la literatura de Rabelais. Al carnaval no se asiste como espectadora o espectador, el carnaval se vive sin fronteras espaciales. Es un ritual de renacimiento y renovación del mundo, y una liberación transitoria en la que se suspenden las relaciones jerárquicas, de privilegios, normas y tabúes. El carnaval muestra el aspecto cómico del mundo, se ríe y satiriza. Es contestatario, se erige como contracultural, desmitifica al poder, discute el statu quo, no tiene miedo. El carnaval es juego, es teatro, es fiesta, propone un contacto libre y familiar entre sus participantes fundado en relaciones profundamente humanas que olvidan la alienación.

El origen del carnaval es antiquísimo. Los pueblos primitivos paralelizan los cultos serios con los cómicos haciendo objeto de burla y blasfemia a sus divinidades, la risa ritual. Las saturnales romanas tienen su continuidad en los festejos de carnaval medievales expresando una dualidad con las ceremonias de culto de la iglesia y el estado feudal. El carnaval es contracara de las festividades oficiales que miran a un pasado inmutable para reforzar el régimen de gobierno. En 1976 la dictadura militar argentina prohibió autoritaria y amargamente el carnaval eliminando del calendario oficial sus días de feriado. El carnaval es travestismo y desorden de lo impuesto, por su carácter contestatario también tenía que desaparecer.

“El carnaval es contracara de las festividades oficiales que miran a un pasado inmutable para reforzar el régimen de gobierno”.

La carnavalización pone arriba lo que está abajo, afuera lo que está escondido, a través de parodias, inversiones, degradaciones, profanaciones, coronamientos y derrocamientos burlescos. Nuestros carnavales norteños reúnen sincréticamente el carnaval europeo previo a la cuaresma cristiana con el Kapaj Inti Rami de los pueblos originarios. Se desentierra al diablo que fecunda a la Pachamama y se liberan todos los deseos reprimidos. Los preceptos morales se suspenden, con caretas, arrojando harina, talco y serpentinas se bebe, se dicen coplas y se baila con pasión. El carnaval en sus múltiples y diversas variantes culturales permuta la vida cotidiana, es el mundo del revés, inventa sus propias reglas. Es alegría, grotesco y rebelión popular. Presenta otra cosmovisión y también un porvenir incompleto.

El carnaval es una oportunidad alucinante para el ideario feminista porque nos permite mirar críticamente la vida, desnaturalizar, desaprender, deconstruir y volver a inventar una realidad más igualitaria. Desde siempre las mujeres fuimos parte de la fiesta del carnaval porque somos parte del pueblo. Antes y cada vez más cuestionamos nuestro lugar y protagonismo, queremos incorporar nuestra voz con la denuncia a una sociedad machista y patriarcal que el carnaval olvida sin nosotras. Con el chiste fácil sobre las mujeres y las identidades sexuales disidentes, con la ausencia de mujeres en los escenarios, sin crítica a la violencia de género ni perspectiva feminista, el carnaval refuerza el orden de cosas desigual, pierde su enorme energía y frescura rupturista, se queda con la careta pero deja de ser carnaval.

“Desde siempre las mujeres fuimos parte de la fiesta del carnaval porque somos parte del pueblo. Antes y cada vez más cuestionamos nuestro lugar y protagonismo, queremos incorporar nuestra voz con la denuncia a una sociedad machista y patriarcal que el carnaval olvida sin nosotras”.

El carnaval de Cádiz es origen del carnaval uruguayo y uno de los de mayor vitalidad. Las alusiones críticas al machismo o al discurso hétero-normativo, la denuncia a la homofobia, el debate sobre las nuevas masculinidades está presente en letras de chirigotas y comparsas compuestas por varones como “Juana la loca” que dicen cosas potentes: “Mientras tu falda mida la dignidad, mientras te llamen feminazi por lo que te corresponde”. Pero es en la calle donde las agrupaciones femeninas del carnaval gaditano se fueron desarrollando porque el concurso oficial con una mirada andrógina las dejaba de lado en la selección.

Las Talegueras andaluzas tematizan femicidios y abusos, pero también hablan sin descaro del deseo sexual femenino dedicando letras desopilantes al clítoris: “No te dejes engañar por su tamaño, que eso crece cuando le haces un apaño; hay quien dice que no crece y que mengua, estoy segura de que eso son las malas lenguas.” En esta Andalucía revuelta se lanzó una plataforma ciudadana por un carnaval igualitario promoviendo participación de niñas y mujeres. Las asambleas y foros feministas en las redes sociales instalaron un debate acerca del machismo en las letras de chirigotas, coros, comparsas y cuartetos, expresando con toda dureza que no hace gracia decir “Esta muchacha me pone palote, en vez del hacha la maté con el garrote”. Que el machismo mata de verdad y que el carnaval con su fuerza transformadora es el tiempo para dar vuelta como una media todas aquellas cosas que nos hacen mal. El carnaval no llega para fortalecer estereotipos sino que es posibilidad para que quienes están subordinados o subordinadas se empoderen y tomen la palabra.

En 2015 se conformó el primer bloque feminista en el Carnaval carioca, las “Mulheres Rodadas”. Las brasileñas pusieron el eje en que el carnaval es una fiesta donde se trata de subvertir el orden y no de reforzar la subordinación de las mujeres, abogando por la libertad y haciendo una enérgica denuncia de la violencia sexual que se multiplica en el tiempo de carnaval con hospitales recibiendo cada hora a mujeres violadas. Desde las formas más tremendas de violencia que se llevan la vida de las mujeres hasta los micro-machismos se trata de reflexionar para cambiar formas culturales muy arraigadas que las instituciones reproducen cuando el Estado es indiferente. En la consigna “No es no”, se resume la idea de que los atuendos ligeros no son una invitación al manoseo, una mujer puede estar desnuda en público sin que pierda soberanía sobre su cuerpo. Cómo vivir la liberación del carnaval con el deseo y la liberación de las mujeres, sin cosificación. “Hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano bailan y se dan la mano sin importarles la facha. Juntos les encuentra el sol a la sombra de un farol empapados en alcohol manoseando a una muchacha”, pobres y ricos mezclados en la Fiesta pero ambos por igual abusando de una mujer. Si hay padecer no es carnaval ni fiesta.

“En la consigna “No es no”, se resume la idea de que los atuendos ligeros no son una invitación al manoseo, una mujer puede estar desnuda en público sin que pierda soberanía sobre su cuerpo”.

El carnaval uruguayo tuvo históricas murguistas como Perlita Cucu que en 1932 ya dirigió Bochinche y Compañía, Juanita Pochola Silva que dirigió Rumbo al infierno, primera murga de mujeres en 1962 o Mary Da Cuña, cupletera de Los Diablos Verdes. Sin embargo en el Carnaval 2018 entre 289 murguistas todavía sólo 16 son mujeres, y entre ellas solamente 6 no ocupan el lugar de sobreprimas por su voz aguda coral. Las orientales están poniendo muy fuerte el eje en la paridad. Y no es porque sí. Lo dice con su testimonio Mónica Santos que salió con Araca La Cana contando cuando vio por vez primera a la Da Cuña en un tablado: “Yo era muy chica y no sabía si la mujer podía integrar una murga”. Otros nombres propios de esta perspectiva feminista en la murga uruguaya son los de Gabriela Gómez que salió con muchas murgas y dirigió La bolilla que faltaba, o Amalia Amarillo ex integrante de la murga 100% feminista Cero Bola, productora de La Mojigata, que dice sin pelos en la lengua sobre la hostilidad a las mujeres en la murga “La paridad está en tu cabeza y si un día te animás a abrazarla estamos contigo para festejarla. Las mujeres también somos pueblo y esto no nos representa.” Las mujeres también somos pueblo. El feminismo golpeando la puerta a la lucha de clase.

“La paridad está en tu cabeza y si un día te animás a abrazarla estamos contigo para festejarla. Las mujeres también somos pueblo y esto no nos representa.”

La murga joven como Cayó la cabra o Metele que son pasteles fue incorporando mujeres en las formaciones y temáticas feministas que operan contra la resistencia conservadora en la cultura murguera. Las murgas ganadoras en los dos últimos años incorporaron la perspectiva de género: La gran muñeca terminaba su cuplé con la frase “Ser machista ya pasó”, y Don Timoteo tematizaba el “Ni una menos”. El año pasado había sido asesinada por su esposo policía Valeria Sosa, bailarina integrante de la comparsa Mi Morena. Valeria no salió a bailar en las Llamadas ni en los tablados. Mi Morena ese año dedicó un cuadro de su espectáculo a la violencia de género.

Este 2018 las Llamadas, el desfile de comparsas en Barrio Sur y Palermo de Montevideo, lo encabezó La Peregrina organizada por exiliados uruguayos en Suecia con cien nacionalidades y motivo vikingo. Siguieron las Mujeres de Negro con sus pancartas denunciando la Violencia contra las Mujeres. Aplauso cerrado, la piel de gallina. Y más de veinte comparsas como Cuareim 1080, La Jacinta, Sarabanda, con banderas de pueblos afro y tambores y baile. Viejas, flacas, feos, jóvenes, una piba down, travestis, niñas, gordas, lindos, gays, muchos pobres y morenos de los barrios. Alegría y arte popular compartido en comunidad, carnaval sentido en los cuerpos como algo que está vivo desde muy antiguo. Y a la vez presente, actual, por eso el protagonismo feminista. Las Mujeres de Negro, y en los tablados La gran muñeca con un motivo sobre el acoso y el femicidio, o Cayó la cabra sobre la educación sexual, o el Encuentro de Murgas de Mujeres que se viene.

“Alegría y arte popular compartido en comunidad, carnaval sentido en los cuerpos como algo que está vivo desde muy antiguo. Y a la vez presente, actual, por eso el protagonismo feminista”.

Dicen las uruguayas que se encuentran para debatir el protagonismo y el rol de las mujeres arriba y abajo de los escenarios en el carnaval. También en Jerez, España, este año será el Primer Carnaval Feminista. Una murga histórica yoruga, Falta y resto, provocó también este año revuelta en el gallinero diciendo en boca de su referente Raúl Castro “Siempre estamos a tiempo de aprender”, sorprendiendo con un coro con paridad de género y con el cuplé feminista Ni un paso atrás compuesto y cantado por mujeres mientras los varones acompañan de cuerpo presente: “Tal vez Momo no viene porque es mujer (…) Hay muchas formas de desigualdad, y son las pobres las que sufren más (…) Porque un país posible tiene que ser, donde no falte nadie por ser mujer (…) Hay ausencias que llenan un lugar, por eso aquí estamos para cantar (…) mueve el deseo y la decisión de que este canto se haga revolución”. Carnaval, murga, feminismo popular.

Este febrero a mi barrio, al corso de Liniers, llegó el feminismo popular con la actuación de La Redoblona, murga feminista de Almagro con varones y mujeres, o personas de sexualidades disidentes, llevando su humanidad vestida con falda de tul para que nadie sea menos por cómo se viste o se identifica. Y están otras murgas feministas por acá como Baila La Chola, La Dama Juana, o Modestia Aparte de Rosario que abrió el Encuentro Nacional de Mujeres. Estas 21 mujeres de entre 17 y 61 años se definieron como murga feminista, desarmaron y volvieron a armar su propio espectáculo Desencantadas para despatriarcalizarlo, participan como murga de las marchas del Ni Una Menos y algunas de ellas son docentes del Frente por la Educación Sexual Integral. Hay un cuplé de piropos, se discuten estereotipos de belleza y cuentos de hadas, se nombra a víctimas de femicidio, travesticidio o trata como Marita Verón, Diana Sacayán, Pepa Gaitán, Angeles Rawson o Silvia Luppo. Presentes.

Falta muchísimo, pero es un hermoso tiempo para ser feministas. Y bienvenidos todos los feminismos, pero mi corazón está con el feminismo popular. Que nos tenga por protagonistas a las mujeres, que tenga en las diversidades su alianza estratégica, que arrime y contagie de feminismo a muchos varones para que descubran nuevas masculinidades. La fiesta del carnaval es un momento privilegiado para desplegar alegremente esta contracultura que es el feminismo.

Actitud todo el año es carnaval nos sobra. Nuestras marchas son carnaval. Color, música, ritmo, arte, poesía creatividad. Transitamos el dolor, nos enojamos con razón, nos equivocamos, nos levantamos, aprendemos de la sororidad y a hacer de la alegría nuestra trinchera. Como en las intervenciones callejeras de las mujeres de la Matria de peluca fucsia y globo terráqueo en la cabeza. Matria, reinventamos el lenguaje para decirle a la historia que acá estamos. Las mujeres de los barrios en los movimientos sociales abrazando al feminismo para que el único destino de las pibas no sea la maternidad adolescente sin deseo. Andamos reviradas, alborotadas. Nos pintamos la cara o hacemos una chacarera de pañuelos verdes llena de jóvenes por el Aborto Legal. Las pibas que hablan con e marchan bailando con pasito murguero “Abajo el patriarcado que va a caer, que va a caer; arriba el feminismo, que va a vencer, que va a vencer”. De eso se trata el carnaval. Lo de arriba abajo, lo de abajo arriba. Cambiar las relaciones de poder. Transformar. Recrear la cultura popular para que sea más igualitaria. Ser más felices. Cada carnaval un feminismo más popular y una cultura popular más feminista.

* Referente de Libres del Sur en la Ciudad de Buenos Aires Miembro titular del Consejo Económico y Social CABA. Coordinadora de la Comisión de Políticas Sociales y Economía Social.Integrante de Mumalá, Mujeres de la Matria Latinoamericana y vecina del barrio de Liniers.

 

 

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